ARGENTINO DE QUILMES

En Los Polvorines, Argentino de Quilmes disputó varios partidos en uno. Jugó un mal primer tiempo, que su rival lo aprovechó para marcarle en la única acción de peligro de la etapa, se despertó de arranque en el segundo, lo empató y quedó muy cerca de darlo vuelta… pero un contraataque terminó en gol rival. Y encima, cuando iba por otra recuperación, se descontroló hasta terminar con nueve jugadores, entregándole en bandeja el triunfo a un pobre San Miguel. De mal en peor.

Era el partido para ver si el equipo se recuperaba de esta mala racha. El Mate estrenaba la fecha y debía meterles presión a los principales candidatos en la pelea por la primera posición de la tabla. Pero el equipo volvió a flaquear, al punto de entregar increíblemente un partido que, dentro de un trámite normal, hasta podría haber ganado con cierta claridad.

Claro que, si de los últimos ocho partidos solo ganó uno, por algo debe ser. Y ante el Trueno Verde la historia volvió a parecerse a compromisos anteriores. Los dirigidos por Oscar Santángelo volvieron a flaquear durante un primer tiempo. Un equipo con voluntad, pero inconexo, irresolutivo, que no supo cómo generarle una situación de peligro a su adversario. Por el contrario, en la única clara que tuvo, San Miguel facturó: corner de la derecha de Fiscella que Matías Palavecino cabeceó al ángulo desde el punto del penal.

Pero todo cambió en el arranque del complemento. Con Spínola en cancha, el Celeste encontró más opciones, Arias tuvo compañía para crear y terminó siendo más profundo, con Marclay y Valenti que también mejoraron con respecto a la versión de los primeros cuarenta y cinco. Por eso, tan solo cinco minutos pasaron para que el Pájaro, debajo del arco, señalara el empate. Y con ese envión, el equipo siguió yendo y tuvo a Spínola con dos claras, pero no pudo concretar.

Y de tanto ir e ir, quizás dio ciertas ventajas en el sector defensivo. Y eso, se tradujo en contras del local, que en una de ellas lo terminó aprovechando. García Barros quedó de frente al arco, remató y con ayuda de un desvió, el balón se coló junto a un palo. Era un duro volver a empezar para un equipo que ya se veía en ganador y de golpe la tenía que remar de nuevo ante un resultado adverso.

Y esa situación es probable que haya bloqueado a algunos futbolistas mates, que se engancharon en la avivada del rival. El delantero Pons se dejó caer ante un toque de Junior Espínola y el árbitro Sabini le mostró la roja. Ahí se generó un descontrol, primero producto del propio defensor de Argentino, que se llevó por delante al juez, quiso pegarle a su adversario, lo que generó una bataola entre todos los protagonistas que casi terminan yéndose a las manos. Tan picante había quedado la historia, que segundos más tarde, Sebastián Arias aplicó un codazo en una pelota a dividir en la mitad del campo. Argentino tuvo que jugar con nueve el último cuarto de hora.

A esa altura, mucho no pudo hacer. Más allá de eso, lo apretó a San Miguel en los instantes finales, se paró en campo contrario e intentó a través de alguna situación heroica o de un pelotazo. Pero no salió y todo finalizó con derrota. Un nuevo dolor de cabeza para un conjunto que parece haber empezado a perder el rumbo y eso se traduce en la caída que puede llegar a sufrir en la tabla de posiciones.

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