Argentino de Quilmes derroto sobre la hora a General Lamadrid en Devoto y
subió a la cima de las posiciones del Campeonato de Primera C. En un
partido por demás complicado, en un terreno donde resulta muy difícil
jugar, el Mate saco adelante el encuentro y cuando parecía que era
empate, de la mano del Pájaro Marclay, Argentino se llevo todo. Ahora,
que se venga la Academia.
La tarde soleada parecía propicia para ver buen futbol. Se enfrentaban el primero contra el segundo. Un Lamadrid con solidez defensiva y dos grandes delanteros por un lado. Mientras que por el otro, un Argentino con un claro libreto: pelota al piso, pases cortos y personalidad para imponer su juego en cualquier terreno. Había aroma a buena tarde.
Teniendo en cuenta el partido en que el Mate derroto a San Miguel, Oscar Santangelo decidió introducir una sola variante; el ingreso de Aníbal Leguizamón en lugar de Rodrigo Benítez, por lo que el Decano salió con un Once que ya sale casi de memoria: Adrian Leguizamón; Aníbal Leguizamón, Jorge Benítez, Oscar Espínola y Leonel Rojas; Gastón Gauna, Walter Hermoso, Cristian Tello y Nahuel Arias; Sergio Marclay y Sergio Valenti.
Desde el comienzo del partido, se vio a un local que intento pararse adelante y presionar sobre la salida del Mate, en especial sobre la zona de Benítez y Leguizamón. Pero con el correr de los minutos, Argentino se fue adueñando del balon y los espacios, aunque con imprecisiones y sin poder ordenar juego asociado, debido a las limitadísimas dimensiones del terreno. Aun así, se las ingenio para llevar peligro en un par de oportunidades; primero en los pies de Tello luego de un gran desborde de Marclay, luego con Arias que remato desde afuera del área y Valiñas, el Uno local la saco al corner y por último, Valenti perdió un mano a mano con el arquero después de una gran habilitación de Arias.
En el segundo tiempo llegaron las emociones. Es que Lamadrid aflojo las marcas y dejo espacio para jugar por el centro del campo, Hermoso gano muchas pelotas en esa zona y combino con Arias, quien a los 11’ quiso probar nuevamente desde afuera pero por abajo, y en un remate seco que le pico delante de las manos del aquero, abrió el marcador y puso al Mate en ventaja. El local no se achico y fue a buscar, como pudo el empate. Cosa que encontraría, a los 22’ a través de un penal, dudoso, pero penal al fin, que el eterno Peralta Cabrera cambio por gol y dejaría las cosas empardadas.
Llegaron los cambios en ambos equipos y luego de ataques Mates y Carceleros, daba la sensación de que tanto Santangelo como el Beto Romano habían, tácitamente, “firmado” el empate. Sin embargo, quedaba UNA más. En el cuarto minuto adicionado, un rechazo largo de la defensa que parecía que moriría en manos de Valiñas, se encontró con un hombre que le dio vida. Es que Spinola, quien había ingresado minutos antes por Valenti, no la dio por perdida y peleo entre los centrales locales y la punteo para Marclay quien picaba al vacío y con arco libre puso el 2-1 y desato la locura en el banco, la delegación y las cabinas de transmisión visitantes.
Gol, tres puntos y punta del campeonato para un Argentino de Quilmes, que como un tren va tomando velocidad, confianza y sumando minutos de futbol. Ganar este tipo de partidos, refuerza la idea del entrenador y fortalece a un grupo que tiene un objetivo claro. Ir partido a partido, con humildad, pero conociendo las armas con las que cuenta. Detrás de ellos, un Pueblo Mate que los sigue ilusionado. Ahora, que se venga la Academia, que en La Barranca se erigió un candidato.
Fuente
La tarde soleada parecía propicia para ver buen futbol. Se enfrentaban el primero contra el segundo. Un Lamadrid con solidez defensiva y dos grandes delanteros por un lado. Mientras que por el otro, un Argentino con un claro libreto: pelota al piso, pases cortos y personalidad para imponer su juego en cualquier terreno. Había aroma a buena tarde.
Teniendo en cuenta el partido en que el Mate derroto a San Miguel, Oscar Santangelo decidió introducir una sola variante; el ingreso de Aníbal Leguizamón en lugar de Rodrigo Benítez, por lo que el Decano salió con un Once que ya sale casi de memoria: Adrian Leguizamón; Aníbal Leguizamón, Jorge Benítez, Oscar Espínola y Leonel Rojas; Gastón Gauna, Walter Hermoso, Cristian Tello y Nahuel Arias; Sergio Marclay y Sergio Valenti.
Desde el comienzo del partido, se vio a un local que intento pararse adelante y presionar sobre la salida del Mate, en especial sobre la zona de Benítez y Leguizamón. Pero con el correr de los minutos, Argentino se fue adueñando del balon y los espacios, aunque con imprecisiones y sin poder ordenar juego asociado, debido a las limitadísimas dimensiones del terreno. Aun así, se las ingenio para llevar peligro en un par de oportunidades; primero en los pies de Tello luego de un gran desborde de Marclay, luego con Arias que remato desde afuera del área y Valiñas, el Uno local la saco al corner y por último, Valenti perdió un mano a mano con el arquero después de una gran habilitación de Arias.
En el segundo tiempo llegaron las emociones. Es que Lamadrid aflojo las marcas y dejo espacio para jugar por el centro del campo, Hermoso gano muchas pelotas en esa zona y combino con Arias, quien a los 11’ quiso probar nuevamente desde afuera pero por abajo, y en un remate seco que le pico delante de las manos del aquero, abrió el marcador y puso al Mate en ventaja. El local no se achico y fue a buscar, como pudo el empate. Cosa que encontraría, a los 22’ a través de un penal, dudoso, pero penal al fin, que el eterno Peralta Cabrera cambio por gol y dejaría las cosas empardadas.
Llegaron los cambios en ambos equipos y luego de ataques Mates y Carceleros, daba la sensación de que tanto Santangelo como el Beto Romano habían, tácitamente, “firmado” el empate. Sin embargo, quedaba UNA más. En el cuarto minuto adicionado, un rechazo largo de la defensa que parecía que moriría en manos de Valiñas, se encontró con un hombre que le dio vida. Es que Spinola, quien había ingresado minutos antes por Valenti, no la dio por perdida y peleo entre los centrales locales y la punteo para Marclay quien picaba al vacío y con arco libre puso el 2-1 y desato la locura en el banco, la delegación y las cabinas de transmisión visitantes.
Gol, tres puntos y punta del campeonato para un Argentino de Quilmes, que como un tren va tomando velocidad, confianza y sumando minutos de futbol. Ganar este tipo de partidos, refuerza la idea del entrenador y fortalece a un grupo que tiene un objetivo claro. Ir partido a partido, con humildad, pero conociendo las armas con las que cuenta. Detrás de ellos, un Pueblo Mate que los sigue ilusionado. Ahora, que se venga la Academia, que en La Barranca se erigió un candidato.
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